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¿Cuáles son los países del mundo más peligrosos para periodistas?

26 Julio 2019.

Foto: Getty.

El periodismo internacional permite al periodista ser el altavoz de los hechos más importantes que suceden en un país extranjero. Es un trabajo muy interesante, pero al mismo tiempo implica una gran responsabilidad.

Tomado de: La Vanguardia.

¿Cuáles son las características del periodista internacional? Según Pere Franch, director del Máster en Periodismo Internacional de la FCRI de Blanquerna, es importante “ser honesto y explicar la realidad desde el propio punto de vista”.

Hay que saber mucha historia contemporánea y, obviamente, hablar idiomas. Es necesario contrastar la información y consultardiferentes fuentes, no solo las institucionales. Además de hacer viajar a los lectores a través de las palabras, el redactor también tiene que trasladarse al lugar de los hechos.

“A poder ser, recomendaría viajar al país del que quieres hablar y entrevistarse con la gente, las personas, los protagonistas de las historias: hacer mucha calle y no tanta redacción”, apunta Franch.

Una profesión de riesgo

En algunas zonas del mundo, el periodismo internacional supone una profesión de riesgo. Los organismos que estudian este tema, como el Comittee to Protect Journalists, ofrecen datos sobre peligrosidad: en 2018, Afganistán, Siria y México fueron los países donde murieron más periodistas.

La UNESCO también ofrece una base de datos con cifras de periodistas muertos desde 1993. “Según este ranking, los países con más periodistas muertos desde ese año son Irak (196), México (108), Siria (103), Filipinas (100), Pakistán (75), Somalia (68) y Afganistán (67)”, comenta Franch.

Irak, Siria, Pakistán, Somalia y Afganistán son países en guerra o con una conflictividad interna muy convulsa. “En la mayoría de casos, los periodistas mueren en atentados o acciones bélicas, haciendo su trabajo y, por tanto, de manera accidental”, apunta.

La ciudad siria de Manbij, destruida durante la guerra civil.
La ciudad siria de Manbij, destruida durante la guerra civil. (EFE)

Ser secuestrado también es un riesgo, especialmente en países donde actúan grupos yihadistas. En estos lugares, los periodistas occidentales enviados por diarios importantes o grandes grupos mediáticos son el principal objetivo, ya que sus empresas pueden pagar un rescate.

“Ahora está más calmado pero, durante muchos años, en Siria no han podido entrar periodistas porque era muy peligroso y mucha de la información sobre lo que pasaba venía de ONGs locales como el Syrian Observatory for Human Rights)”, explica Franch.

Objetividad y rigor

Informar con objetividad y rigor es fundamental para dar a conocer lo que sucede en los países en guerra. “Hay que tener capacidad para distanciarse de los dramas humanos, ya que lo importante es denunciarlos y que la opinión pública los conozca”, opina Franch.

Y añade: “Esto no significa que, en algunos momentos, los periodistas no puedan dejar la cámara o el boli y ayuden a las víctimas de ataques en situaciones de catástrofe humanitaria”.

Así, en medio de un conflicto, los periodistas deben evitar convertirse en partidarios de uno de los dos bandos. El reporterismo de guerra es una actividad tan al límite que puede crear adicción y estrés postraumático cuando se vuelve del frente.

Pero también hay países que, aunque no estén en guerra, suponen un gran peligro para el oficio periodístico. Es el caso de México, donde el periodista corre peligro cuando investiga las actividades ilícitas de bandas de narcotraficantes y sus vínculos con las autoridades.

“Ser periodista en México y en Filipinas es una profesión de riesgo, sobre todo si el trabajo periodístico consiste en desenmascarar las mafias y las corruptelas del poder”, concluye el profesor.

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